Cuidados del cuerpo tras la muerte. Técnica de amortajamiento.

A lo largo del desempeño de nuestras funciones de enfermería nos podremos encontrar ante la situación de tener que tratar con un paciente fallecido. Es por ello que tendremos que preparar su cuerpo para los ritos funerarios posteriores; pero antes empezaremos por conocer cuáles son los cambios corporales que pueden sufrir.

 

Cambios corporales.

El rigor mortis es la rigidez corporal que se produce entre las 2 y las 4 horas después de la muerte. Es el resultado de la falta de adenosin trifosfato (ATP), que no se sintetiza debido a la falta de glucógeno en el cuerpo. El ATP es necesario para la relajación de las fibras musculares. Su falta hace que los músculos se contraigan, lo que a su vez inmoviliza las articulaciones.

Puesto que por lo general la familia del fallecido desea ver al difunto, los profesionales de enfermería tienen que posicionar el cuerpo antes de que se establezca el rigor mortis. El rigor mortis habitualmente desaparece alrededor de unas 96 horas después de la muerte.

Algor mortis es el descenso gradual de la temperatura corporal tras la muerte. Cuando la circulación sanguínea se interrumpe la temperatura corporal desciende alrededor de 1ºC por hora hasta que alcanza la temperatura de la habitación. La piel pierde su elasticidad y se puede desgarrar con facilidad al retirar los apósitos y el material adhesivo.

Tras la interrupción de la circulación sanguínea, la piel se decolora. Los glóbulos rojos de la sangre se rompen liberando la hemoglobina, que decolora los tejidos de alrededor. Esta decoloración se denomina livor mortis y aparece en las zonas del cuerpo más inferiores o declives.

Después de la muerte, los tejidos se tornan blandos y pueden incluso licuarse por la fermentación bacteriana. A mayor temperatura, mayor rapidez en los cambios. Por lo tanto, los cuerpos suelen conservarse en lugares fríos para retrasar este proceso. El embalsamamiento invierte el proceso mediante la inyección en el cuerpo de agentes químicos que destruyen las bacterias.

 

Aspectos legales de la muerte.

De los muchos aspectos legales de la muerte de los seres humanos, el más importante para el profesional de enfermería es que la muerte debe ser certificada por un médico. En las situaciones de muerte inusual, se puede precisar una autopsia o examen postmortem. Los profesionales de enfermería tienen la responsabilidad de estar al corriente de los trámites legales de la muerte en la jurisdicción donde ejercen su práctica profesional.

 

  

Intervención de enfermería.

El personal de enfermería es el responsable de los cuidados del cuerpo después de la muerte. Si los familiares del difunto desean ver el cuerpo, es importante hacer que el entorno esté lo más limpio y agradable posible, y que el cuerpo aparezca natural y confortable. Deben retirarse todos los equipos y materiales que estén alrededor de la cama. También se retira la ropa sucia para que la habitación no tenga malos olores.

Normalmente el cuerpo se coloca en posición de decúbito supino, bien con los brazos a los lados, con las palmas hacia abajo, o bien cruzados sobre el abdomen. La pulsera de identificación se deja puesta. Se coloca una almohada debajo de la cabeza y los hombros para evitar que la sangre decolore la cara el instalarse en ella. Se cierran los párpados; si no quedan cerrados, unas bolitas de algodón humedecido los mantendrán en su sitio. Por lo general, se colocan las dentaduras para ayudar a dar un aspecto natural al rostro. Luego se cierra la boca.

Se lavan las zonas sucias; sin embargo no es necesario un baño completo, ya que el cuerpo será lavado por el personal de la funeraria. Se colocan compresas absorbentes bajo las nalgas para que recojan las heces y la orina liberadas por la relajación de los esfínteres.

Todos los objetos personales del cliente, incluida la ropa, se anotan y se colocan en una zona de almacenamiento de seguridad para que la familia se los lleve. Después de que el cuerpo ha sido visto por la familia, se aplican las etiquetas de identificación adicionales, una en el tobillo y otra en la muñeca.

El cuerpo se envuelve en una mortaja, que es una pieza grande cuadrada o rectangular de plástico o de algodón que se utiliza para envolver el cuerpo tras la muerte. Luego se aplica otra identificación en el exterior de la mortaja. Posteriormente el cuerpo es trasladado al depósito de cadáveres para mantenerlo frío.